Después de las lluvias: qué revisar en casa

Marbella ha cerrado el año más lluvioso desde 2010. Antes del próximo temporal, conviene mirar por dónde sale el agua.

El dato: 896 litros en un año

Entre el 1 de octubre de 2025 y el 30 de septiembre de 2026 cayeron en Marbella 896,1 litros por metro cuadrado. Es la cifra más alta desde el año hidrológico 2010-11, 46,3 litros más que el anterior y casi 200 por encima de la media histórica, que está en 697. Enero se llevó 223 litros y febrero 175, más del doble de lo normal en los dos meses. Los datos son de la estación meteorológica de Jerónimo Amores, que registra la lluvia de Marbella desde 1973, y los publicó Marbella24horas el 5 de octubre.

Para una casa, esa cifra tiene una lectura práctica. Muchas instalaciones de evacuación pasaron años casi sin trabajar, durante la sequía, y de golpe recibieron dos temporadas seguidas de lluvia fuerte. Lo que estaba medio atascado o mal resuelto se ha notado este invierno, y el que no lo ha notado puede notarlo en el próximo. Octubre es buen mes para revisar, antes de que llegue el primer temporal serio.

Bajantes y canalones

Es lo primero que falla y lo más barato de arreglar. Hojas, flores de buganvilla, arena de las tormentas de polvo y algún nido acaban en el canalón y bajan hasta el primer codo de la bajante. Con lluvia suave no pasa nada. Con 40 o 50 litros en una tarde, el agua no cabe, rebosa y busca otro camino: la fachada, el encuentro con la ventana o el falso techo del porche. Muchas manchas que parecen una fuga de tubería empiezan así.

La revisión consiste en limpiar el canalón, comprobar que cada bajante traga echando agua con una manguera desde arriba y mirar dónde desagua al pie. Si la bajante va empotrada y no traga, hay que localizar el tapón con cámara antes de picar.

Sumideros de terraza y patio

Una terraza plana evacua por uno o dos sumideros. Cuando uno se tapa, el agua se embalsa, sube por encima del rodapié y entra por la junta de la puerta o se filtra al piso de abajo. Los sumideros con rejilla pequeña se tapan con poco: conviene quitar la rejilla, sacar lo que haya en el sifón y comprobar que el agua corre. En los patios interiores pasa lo mismo, con el agravante de que suelen recoger el agua de varias cubiertas a la vez.

Arquetas y red de pluviales

En muchas casas de la zona, sobre todo en las de cierta edad, el agua de lluvia y la de los baños acaban juntándose en algún punto de la red antes de salir a la calle. Con una tormenta fuerte, la red se llena y el agua vuelve por donde encuentra menos resistencia: el sumidero de la planta baja, el plato de ducha del baño de invitados o el desagüe del garaje. Si este invierno has notado olor a alcantarilla o gorgoteos en los desagües cuando llovía mucho, la causa suele estar ahí.

Lo que se revisa es el estado de las arquetas (que no tengan raíces, arena ni tramos hundidos) y si las cotas permiten que el agua salga sola. En plantas que quedan por debajo de la calle, la solución habitual es una válvula antirretorno, que deja salir el agua y le impide volver.

Sótanos y bombas de achique

Las villas con sótano, bodega o garaje enterrado suelen tener un pozo con bomba de achique. Esa bomba pasa meses parada y tiene que arrancar justo el día que más llueve, a veces con un corte de luz de por medio. Se comprueba en cinco minutos: llenar el pozo con una manguera y ver que la boya levanta y la bomba vacía. Si tarda, hace ruido o no arranca, es mejor saberlo en octubre que en una noche de enero.

Humedad: ¿lluvia o tubería?

Después de un invierno así es fácil echar la culpa de cualquier mancha a la lluvia, y no siempre es justo. Hay una prueba sencilla que se puede hacer sin herramientas. Se cierran todos los grifos de la casa, se comprueba que no hay ningún aparato tomando agua (lavadora, riego, llenado de piscina) y se mira el contador durante unos minutos. Si la ruedecita se mueve, hay una fuga en la instalación. Si no se mueve y la mancha crece los días de lluvia y se seca en los secos, el agua viene de fuera.

La diferencia importa porque cambia quién lo arregla y quién lo paga: una filtración de cubierta o fachada es obra de impermeabilización y, en un piso, muchas veces de la comunidad; una fuga de tubería es fontanería, y muchas pólizas de hogar cubren los daños que causa. Conviene mirar la propia antes de llamar a nadie.

Si la casa se queda vacía en invierno

Es la situación de muchas viviendas de Marbella entre noviembre y Semana Santa, y la que más sustos da. Un sumidero tapado o una bomba que no arranca con la casa habitada es una molestia; con la casa vacía durante tres semanas de lluvias es una reforma. Tres cosas reducen mucho el riesgo: cerrar la llave general al irse (o por zonas, si la instalación está sectorizada), dejar el riego desconectado y pedir a alguien de confianza que entre a mirar después de cada temporal fuerte. Lo explicamos con más detalle en fontanería de villa.

La revisión de otoño cuesta poco comparada con lo que evita. Bajantes que tragan, sumideros limpios, arquetas sin raíces y una bomba que arranca cubren la mayor parte de los problemas que trae un invierno lluvioso.

¿Lo revisamos antes del próximo temporal?

Pasamos, miramos bajantes, sumideros, arquetas y bomba, y te decimos qué hace falta y qué no. Por escrito y sin compromiso.

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