Dos formas de trabajar
Con tu cocinista
Tú eliges los muebles donde quieras. Nosotros dejamos la obra, las tomas y los desagües listos y en el sitio exacto que pide su plano, y montamos después lo que haga falta.
Llave en mano
Nos ocupamos de todo: obra, instalaciones, muebles, encimera y electrodomésticos. Un presupuesto y una fecha.
Lo que se hace mal a menudo
- Desagüe del fregadero con poca pendiente. Huele y se atasca. Se resuelve al principio o no se resuelve.
- Tomas de agua sin registro. Si un día pierde el lavavajillas, hay que romper el mueble.
- Campana sin salida real al exterior. Los filtros de recirculación no sacan el vapor, y en una cocina abierta al salón eso se nota en las paredes.
- Circuitos eléctricos justos. Horno, vitrocerámica y lavavajillas piden lo suyo; poner una cocina moderna sobre una instalación antigua da saltos de diferencial cada dos por tres.
Isla o península
Llevar agua y desagüe a una isla implica pasar por el suelo con la pendiente necesaria, y eso condiciona el nivel del pavimento de toda la cocina. Es perfectamente posible, pero es una decisión del primer día, no del tercero.
Lo que se decide antes de que llegue el mueble
En una cocina, el orden manda todavía más que en un baño: el mobiliario se fabrica a medida y llega con fecha. Si la instalación no está lista y bien situada el día que entra, se monta mal o se queda esperando en el salón.
Condiciona el desagüe y, con él, la posición de la isla. Moverlo después de fabricar los muebles no es una modificación: es rehacer.
Extracción al exterior siempre que se pueda; si no hay hueco, recirculación con filtro, pero sabiéndolo desde el principio. Es una decisión de obra, no de electrodoméstico.
Agua, desagüe y enchufe tienen que caer donde el mueble los deja pasar. Lo marca el plano del cocinista, y por eso se pide antes de picar.
Una placa de inducción moderna no va con la instalación de un piso de los ochenta sin revisar el cuadro. Se comprueba en la visita.
Cómo se coordina con tu cocinista
Lo habitual en Marbella es que la cocina la venda una tienda y la instalación la haga otro. Ahí es donde se pierden las semanas: cada uno espera al otro.
Nosotros trabajamos con el plano del cocinista en la mano. Se acuerdan tres fechas antes de empezar: cuándo está la instalación lista para medir, cuándo entra el mueble y cuándo se conectan los aparatos. Si la cocina se retrasa en fábrica —pasa— se reordena la obra en vez de parar.
Si todavía no has elegido tienda, mejor: se replantea contigo antes de que encargues nada, y así el mueble se fabrica sobre lo que de verdad cabe.
El agua de la costa y tu cocina
La cal de esta zona se come la grifería y deja marca en el fregadero de un año para otro. Si vas a poner una grifería buena, tiene sentido hablar del tratamiento del agua en la misma obra: es el momento en el que la instalación está abierta y sale a una fracción de lo que cuesta después.